Friday For Future – Argentina

De espacio recreativo, ¿a viviendas multifamiliares?

La ciudadanía lo ha acogido como un espacio destinado para el esparcimiento y la recreación, reconociendo así, el valor que tiene y procediendo a protegerlo. Mientras que las mismas autoridades, lo han reconocido y difundido como un Parque Natural.

En la isla, conviven numerosas especies de aves, tanto en las costas boscosas como así también, en las áreas arbustivas. Esto se debe a que encuentran un espacio natural que les permita refugiarse, alimentarse y anidar.

Carpintero real, Churrinche, Tijereta, Jote cabeza colorada, Garza Blanca, Biguá y Pico de plata, son algunas de las especies de aves que logramos ver con frecuencia y total naturalidad en el sitio.

Mientras que la vegetación, se debe a que los humedales ribereños logran formar bosques de gran importancia ecológica y paisajística. Además, de que los mismos, son un ecosistema absolutamente especial debido a que se encuentran en una estrecha franja discontinua de cursos de agua permanentes en zonas áridas y semiáridas de la Patagonia.

Álamos, Sauces, Aguaribay, Olivillo y Fresno, son algunos de los ejemplos que se roban también todas las miradas de quienes disfrutamos del lugar.

Un sitio emblemático para la región, que cuenta con un bosque ribereño que lo hace un espacio ideal para la observación de aves.

Dicho lugar, por su ubicación geográfica es generador de diversas características ambientales. Permitiendo el disfrute de una conjunción paisajística donde la vegetación, el río Limay y las aves con sus sonidos inconfundibles, lo convierte en un lugar donde todavía se respeta la armonía entre sociedad y naturaleza.

Hasta el momento, en 7 hectáreas -del total de las 47 que tiene la isla- está permitido construir edificios que sean destinados luego a espacios de oficinas, hoteles y/o comercios. Pero debido a un Proyecto -presentado por la Corporación de Desarrollo Integral de Neuquén Sociedad del Estado (CORDINEU)-, de modificar la Ordenanza N° 12982, busca habilitar la construcción de edificios para viviendas multifamiliares en la Isla 132, modificando el uso y ocupación del suelo.

En los fundamentos de su propuesta, se argumenta que “no es rentable la inversión inmobiliaria en esa zona, si no se habilita el uso residencial”. Y además de eso, también se hace alusión a que las nuevas construcciones, deberán ajustarse a las disposiciones urbanísticas del sector y aclarar que deberán ser “edificaciones sustentables”…

Esta discusión se tiene que llevar a cabo en el Concejo Deliberante. Un debate que ya ha generado posturas concretas y desde algunos bloques, ya se ha insistido en que no se ha presentado ni se cuenta con un estudio de impacto ambiental para respaldar el proyecto por el cambio de uso de las tierras, mientras que también se objeta con que no se informa quiénes son los desarrolladores que compraron lotes en la Isla 132 y son los que están expectantes a los cambios.

De hacer esto una realidad, tengamos en cuenta que, la Isla 132, quedaría totalmente desvirtuada y dejaría de ser un espacio turístico recreativo para convertirse en un barrio residencial. El cambio de uso del suelo, llevando a un uso intensivo de esas tierras y habilitando la construcción de viviendas, va a generar una transformación en todo ese ecosistema, siendo notorio un gran impacto ambiental para la isla. Además de privatizar el espacio público dentro de un tiempo.

¿Cómo ayudar?

Le tenemos que devolver a los espacios verdes, aquella tranquilidad y seguridad que nos han logrado ofrecer durante años. Se los debemos, y es por esto, que desde la multisectorial -conformada por profesionales, activistas, frentes políticos, clubes deportivos, comisiones vecinales y grupos proteccionistas- se ha lanzado un petición con motivo de juntar firmas.

También, se están sumando y difundiendo imágenes con la siguiente consigna:

"Yo defiendo la #Isla132, ¿te sumas?"

Especialmente a:

Quienes integran la actual Comisión de Obras Públicas (Juan Luis Ousset, Isabel Mosna, Guillermo Monzani, Marcelo Zúñiga, Mario Lara, Jorgelina Gonzalez, Jorge Rey, Claudia Argumero, Atilio Sguazzini, Marcelo Bermudez, Rocio Casamayor, Ana Servidio, José Artaza, Nadia Marquez, Angelica Lagunas, Natalia Hormazábal, Cecilia Maletti y Camilo Echeverría), les pedimos que sean responsables al momento de tomar una postura y comprendan que, desde el Concejo Deliberante, se tiene que tener en cuenta el preservar estos lugares y además, advertir a la comunidad de estos cambios porque son espacios que los disfrutamos absolutamente toda la ciudadanía. Y que también, se piense y se frene el mecanismo perverso de solamente enriquecer al mismo puñado de personas, mientras que se nos condena a la exclusión a miles de ciudadanos, arrebatando magníficos ecosistemas.

Y al señor Juan Monteiro, quien lleva adelante su cargo como Vicepresidente del ente CORDINEU y preocupado por el ambiente -por lo que muestra en sus redes sociales de dominio público-, le pedimos que revea el impacto que va a ver de forma directa este ecosistema en caso de que este posible proyecto se haga una realidad.

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